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¿Te pesan mucho tus cargas?

Salmo 55:22:

“Echa sobre el SEÑOR tu carga, y El te sustentará; 
El nunca permitirá que el justo sea sacudido. .”

Una carga es un peso que llevamos a cuesta. Ya sea desde el punto de vista físico, emocional o espiritual. Todos nosotros en algún momento hemos experimentado una carga de cualquiera de estos tipos. A medida que vamos caminando por este mundo vamos adquiriendo “cargas” que, si no las descargamos en algún lugar, con el tiempo se van haciendo cada vez más pesadas. Estas “cargas” son, generalmente, el resultado emocional de situaciones que nos han causado algún pesar: Alguna herida en el corazón que no ha sanado del todo; circunstancias que chocan con nuestros principios y no las aceptamos. Luchamos contra ellas, pero persisten y nos hacen daño; resentimientos contra personas que nos han herido; el dolor de haber perdido un ser querido, una relación que se rompió, en fin una enorme variedad de situaciones que pueden dar como resultado esas “cargas” emocionales que tanto daño hacen.

Muchas personas, agobiadas por el peso de estas cargas acuden a los siquiatras y psicólogos en busca de ayuda. Allí se encuentran con ciertas técnicas encaminadas a eliminar el efecto de esas cargas. La idea es aceptar todo aquello que nos afecta negativamente. Puede no gustarnos, pero podemos aceptarlo. Te dicen que debes aprender a tratar con los pensamientos negativos, la tristeza, los resentimientos, las cosas que no puedes cambiar, las quejas, la terquedad, el apego al pasado, las decepciones, los prejuicios, etc. Que debes aprender a tratar con todas estas cosas y así te quitas la preocupación. Suena muy bonito. El problema principal consiste en llevarlo a la práctica, fundamentalmente porque la acción está basada en nuestras propias fuerzas. 

¿Y qué dice la Biblia que debemos hacer con nuestras cargas? El versículo inicial nos exhorta a echarlas sobre el Señor. En realidad es Dios quien hace el trabajo, no somos nosotros con nuestras propias fuerzas. ¡Esta es la gran diferencia! 
Según el diccionario, la palabra “echar” significa: “Hacer que una cosa vaya a parar a otra parte, dándole impulso con la mano o de otra manera.” Por ejemplo, si yo tengo un libro en mi mano, y hago un gesto de tirarlo pero no lo suelto, ¿es esto “echar”? No, porque el libro no ha ido a parar a otra parte. Todavía está en mi mano, porque no lo solté. Ahora bien, si esta vez lo suelto de mi mano, y el libro va a parar a otra parte, ¿es esto “echar”? Sí. Esto es lo que el Señor espera que hagamos. Que soltemos la carga. Que la echemos sobre él. 

La Psicología ayuda a una persona a aceptar una cierta condición y adaptarse a ella. Esto significa que esa condición se mantiene en esa persona. O sea, la meta es eliminar el efecto de la carga. Sin embargo, Dios promete librarnos de esa carga. Él elimina la causa, es decir la raíz del mal, no solamente los síntomas. Dios transforma nuestras circunstancias y hace todo nuevo. 

¿Qué pasa cuando echamos nuestras cargas sobre Dios? Dice la Biblia que cuando tú echas tus cargas sobre el Señor, “él te sustentará.” La palabra "sustentar" quiere decir "mantener, sostener, alimentar", es decir, proveer a uno del alimento necesario, prestar apoyo o auxilio. Eso es lo que el Señor puede y desea hacer con cada uno de nosotros. Proveernos del alimento que necesitamos (físico, emocional y espiritual). Suplir nuestras necesidades. Ayudarnos, prestarnos auxilio. “ Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro siempre a mano en momentos de angustia. ”, dice el Salmo 46:1. Pero antes tenemos que echar sobre él nuestras cargas. Se requiere una acción de nuestra parte.

Jesús nos dice en Mateo 11:28: “Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. ” Quizás no sepamos de memoria este versículo, y probablemente en medio de alguna prueba lo hayamos puesto en práctica y hayamos ido al Señor con nuestras cargas. Sin embargo, muchas veces no recibimos ese alivio que Jesús nos promete. ¿Por qué? ¿Acaso Jesús nos ha fallado? NO. Simplemente es que no echamos la carga sobre él. Nos quedamos con ella. Vamos a él con nuestras cargas, pero al retirarnos las llevamos con nosotros. No las soltamos. 

Es como aquel hombre que iba caminando por la banquina de la ruta con un bulto en la cabeza. El conductor de un camión se detuvo y le ofreció llevarlo. El hombre subió a la parte de atrás del camión. Pero para sorpresa del chófer, cuando miró por el espejo retrovisor vio que el hombre todavía llevaba el bulto sobre su cabeza, en lugar de apoyarlo en el piso del camión. Nosotros muchas veces actuamos de esta manera con Dios. Vamos caminando en esta vida con nuestras cargas. Dios quiere ayudarnos, pero nosotros no soltamos la carga. Por eso continuamos cargados. 

¿Y por qué no la soltamos? Porque no tenemos fe. Nos aferramos a lo que nosotros consideramos es la manera correcta de resolver el problema y queremos tener en control. No le damos el control al Señor. Es como si le estuviésemos pidiendo simplemente que nos dé “una manito”, pero nosotros seguimos dirigiendo. 

No es eso lo que Jesús espera de nosotros. Ya en Mateo 11:29-30, él continúa diciendo: “ Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.

” El yugo es lo que se pone en el cuello de dos bueyes para mantenerlos unidos mientras aran la tierra. Generalmente se junta a un buey grande, fuerte y maduro con uno más joven e inexperto para que el segundo aprenda del primero. Es decir, el buey más experimentado, que ya conoce el camino a seguir, funciona como maestro y líder del buey más joven. Cuando llevamos el yugo de Jesús, es decir cuando nos unimos a él y nos dejamos dirigir por él, nos lleva hacia la victoria por el camino que él ya conoce. Nos consuela, nos fortalece, toma nuestras cargas y nos da un descanso que es más que un descanso puramente emocional, superficial y temporal; es un descanso profundo y eterno, un descanso espiritual. Jesús vivió 33 años en este mundo. Vino con una misión que solamente él podía llevar a cabo: la salvación de la humanidad. Fue perseguido, injuriado, humillado e injustamente acusado. Fue juzgado y condenado por una muchedumbre enfurecida que prefirió que dejaran en libertad a un ladrón asesino y lo crucificaran a él. Sin haber cometido un solo pecado, el Señor tuvo que cargar sobre sí, todos los pecados de la humanidad en la cruz del Calvario. Era tan grande la carga, que pocas horas antes de esa terrible prueba, en el huerto de Getsemaní, en su condición humana, Jesús se sintió débil y a punto de desfallecer. Le invadía una tristeza tan grande que confesó a sus discípulos: “Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.” (Mateo 26:38). Quiso decir: “Ya no puedo más”. La tentación de huir de la cruz era cada vez mayor. La carga que sentía sobre él era insoportable. ¿Qué hizo entonces Jesús? ¿Dónde buscó fortaleza? Jesús se postró en oración tres veces, y clamó al Padre sometiendo a él su voluntad. Allí echó su carga sobre Dios. “Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo”, dice Lucas 22:43. Cuando Jesús se puso de pie, ya estaba descansado, fortalecido y listo para enfrentarse a la terrible prueba y así se dirigió a la cruz a dar su vida por cada uno de nosotros. 

El apóstol Pablo fue otro hombre que sufrió muchas pruebas duras en su vida. Estando preso en una cárcel romana, pasando mil incomodidades y esperando ser ejecutado en cualquier momento, Pablo escribió a los filipenses y les dijo: “ No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 

Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús .” (Filipenses 4:6-7).

Es decir, cuando nos dirigimos al Señor, oramos, y le clamamos, él toma nuestras cargas, nuestras preocupaciones, nuestros afanes, nuestras ansiedades, y las convierte en paz. Una paz que no entendemos aunque quizás las circunstancias no cambien inmediatamente, sin embargo la sentimos profundamente y la disfrutamos. Pero para lograr eso, es necesario “echar” las cargas sobre Dios. 

¿Crees que el Señor puede darte descanso? ¿Crees que su yugo es fácil y su carga es ligera? Entonces confía plenamente en él, echa sobre él todas tus cargas, somete a él todas las áreas de tu vida, y disfruta del descanso que él te ofrece. Si sientes que no puedes soltar tus cargas en los brazos del Señor, pídele entonces a Él para que te ayude a lograrlo.

 

 
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Santa María de Los Toldos

 



  

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¡ VIVE !

Quien nos iba a decir que en este momento, estaríamos hablando de esto, pero cuantas veces la muerte fue tema de conversación y de nuestras bromas inclusive, pero igual llega. El gran amigo pero a la vez implacable tiempo, nos hace a todos llegar y pasar por este puente. Aunque ahora nos toque a nosotros ver como el ser que queremos se nos adelanta y es llamado para estar hoy frente a aquel que lo amo, que lo creo y que ahora lo reclama a su lado.

Vamos quedando claros, sea como haya sido, una buena muerte o una de esas circunstancias que nos hacen decir: ¡Que loca es la vida!, ¡que frágiles que somos!, ¡que desperdicio!, sea como sea, que quede claro: 

NO ES EL FINAL.

No te has fijado como los arboles sin hojas, pacientemente esperan a que la primavera los vuelva a llenar de hojas, has visto como la tierra seca, se vuelve fértil y llena de vida, cuando el agua que cae del cielo la besa en cada gota, has visto el pequeño capullo que guardo detrás de si a un gusano, y al final nos regala una mariposa que compite con el arco iris en su belleza. Si eso lo hace la naturaleza por orden de su creador, que no se puede esperar de Dios, para con nosotros, que somos más que las flores del campo, que el vestido, que las criaturas, que podemos imaginar de lo que le espera en la eternidad a los que en esta corta vida lo han amado, pues está escrito: Dios ha preparado para los que lo aman, cosas que nadie ha visto, ni oído, y ni siquiera pensado. Así de grande es esto, y así de limitados, estamos para entenderlo. En fin: “Todos los hombres se mueren, pero no todos los hombres viven”.

Y lo mejor que puedes hacer por los que hoy lloras, por los que han partido, es, es eso, ES VIVIR, es por eso que te estoy hablando, en nombre de ellos, tuyo y de Dios.

No te concentres solo en su muerte, o en el día de su muerte, limpia por un momento tus lágrimas y da un vistazo a sus vidas, porque somos un todo, un todo que sigue, que permanece, porque si dieron luz, no puede ser que la muerte oscurezca eso, vive tu dolor, tienes el derecho, vive tu proceso, tu duelo, niega lo que pasas, si eso te sirve para no caer hecho pedazos, enójate con quien quieras, con Dios mismo para variar, contigo mismo y hasta con aquel que partió si es necesario, tu sabrás porque, busca otras puertas si te nace, pero cuidado con las falsas soluciones a tu dolor, y con contactos con el más allá, que te alejan de vivir mejor, tú más acá. Si tu búsqueda es sincera, nos veremos en la misma puerta al final. Es un hecho.

Está bien, tienes el derecho de estar triste, de llorar, de sentir como la tristeza se apodera un poco o mucho de ti, somos conscientes, de que algo también de nosotros parte con ellos, pero que tu tristeza quede en manos de Dios. Porque la tristeza del mundo, da muerte, hay una tristeza que es de Dios, lo creas o no, y cuando está en manos de Dios, a esa tienes derecho, pero esa da vida. Queda en manos de Dios entonces, con todo y tu tristeza, no temas olvidarlo, ¡no los vas a olvidar!, deja de llorarlos. 

No es olvidarlos, es dejar de ser tú, de existir, de vivir, lo que hace que toda TU VIDA y la de aquellos que partieron, su esfuerzo, su cada día en este mundo, no haya tenido sentido. Pues no se sigue en ti, no se reproduce en ti.

Ya no tengas más miedo, y aún con el miedo, enfréntate a la vida, pues estas VIVO, y TE TOCA VIVIR. Hay muchas razones para seguir viviendo, la más evidente TU, Tu MISMO, y si quieres ver un poco más y te arriesgas, veras también a alguien o a algunos, que necesitan urgentemente de tu amor, de tu sonrisa y hasta de tu enojo, y eso ES VIVIR.

Solo me queda decirte para terminar, que hace mucho la hermana muerte, perdió todo su poder sobre nosotros, fue amorosamente derrotada por uno que se atrevió a decir, que a Él no le estaban quitando la vida, sino que Él la estaba dando por nosotros, por su amor a nosotros, y que inclusive la iba a recuperar, mostrando después no solo su amor, sino también su poder.

Cuántas veces hemos escuchado, que nadie nos puede decir lo que sigue, que pasa más allá, que nadie ha vuelto para contarnos y darnos una seguridad, pero pues… de qué sirve hacer la pregunta, si no queremos oír la respuesta.

No te puedo obligar a creer en lo que creo, a creer en Él. Pero puedo recordarte, hoy más que nunca, su voz, su seguridad, su desafió, su sentencia: NO SE ANGUSTIEN, CREAN EN MÍ, Y CREAN EN DIOS, EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHOS LUGARES DONDE VIVIR, SI NO FUERA ASÍ, NO SE LOS HABRÍA DICHO, PORQUE VOY A PREPARARLES UN LUGAR Y DESPUÉS DE PREPARARLO, VENDRÉ OTRA VEZ PARA LLEVARLOS CONMIGO, PARA QUE USTEDES TAMBIÉN ESTÉN, DONDE YO VOY A ESTAR, YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA. SOLAMENTE POR MÍ, SE PUEDE LLEGAR AL PADRE. ASÍ COMO EL PADRE RESUCITA A LOS MUERTOS, TAMBIÉN EL HIJO DA VIDA A QUIEN QUIERE DÁRSELA.

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE MUERA, VIVIRÁ.

¡VIVE…, por favor, VIVE!

 

 

 

 







LA VIRGEN NEGRA O DE

LA ERMITA

La Virgen Negra que se venera en nuestro Monasterio de Santa María es una reproducción de la talla original que se encuentra en el santuario y Monasterio de Einsiedeln, situado en el corazón de Suiza. Cuando Einsiedeln fundó el Monasterio de Los Toldos le entregó, -¡como tesoro precioso!-, una reproducción de la Virgen Negra.

 

 

 
 
 

María ofrece su mano izquierda como un trono en el que se sienta el NIÑO JESÚS, nuestro Salvador. Parece que el Niño se le estuviera cayendo, pero en realidad nos lo está ofreciendo como un regalo ya que por el misterio de su Encarnación el Hijo de Dios se hizo hombre para salvarnos del pecado y regalarnos la luz que no tiene fin. Jesús nos sonríe y levanta la mano derecha bendiciéndonos. En su izquierda lleva un pajarito como símbolo de la providencia de Dios que alimentaba a san Benito a través de un cuervo. Pero además cuenta la tradición que. el artista de la imagen original, quizás haya puesto el pajarito haciendo referencia a un pasaje de un relato apócrifo o alguna leyenda donde cuenta que el Niño Jesús, jugando con algún compañero, había modelado con barro pequeños pajaritos y golpeando las manos los había hecho volar.

 

La Virgencita tiene en su mano derecha un cetro que simboliza su dignidad de Reina, -¡en Cristo servir es reinar!-, pues ella es la esclava del Señor que cumplió fielmente la palabra de Dios y por su intercesión y amor maternal ayuda a la Iglesia toda a escucharla y cumplirla.

¿Por qué es negra?

Los piadosos peregrinos que llegaban al santuario de Einsiedeln (Suiza) le encendían velas con el deseo que los cirios continuaran ante la Virgen su presencia, su oración y su amor. Y estas velas o lámparas, al arder, además de las llamas, largaban un humo que fue oscureciendo de a poco a la Virgen.

Imagen Original

Este es uno de los factores por los que la Virgen es negra. Pero hay otro factor importante que influyó. En el año 1798 se produjo en Suiza la revolución francesa. Estos hombres hicieron muchos destrozos en la iglesia, sacristía, biblioteca, altares, relicarios. Sacaron todo lo que les interesó y hasta demolieron parte del camarín de la Virgen. Pero antes que estos revolucionarios fueran al monasterio, los monjes, avisados de antemano de la llegada de estos sacrílegos, escondieron la Virgen Negra que estaba en el camarín y pusieron otra similar, que era una copia. Al llegar estos hombres al Monasterio, después de hacer los destrozos, se llevaron la copia de la Virgen Negra, pensando que era la original con joyas. De esta forma los monjes salvaron la sagrada imagen.

Pero estos hombres seguían haciendo destrozos en la ciudad, entonces, por temor a que vinieran al Monasterio, se la tuvieron que llevar. Este trabajo de salvar la imagen, la realizó un empleado del monasterio, llamado Plácido Kälin. La colocaron en un cajón de pino, envuelta en paños, sellada con pasto seco por dentro y por fuera y se la trasladó en este cajón a un lugar designado en la montaña del valle de Alp y después fue enterrada al pie del monte Mythen, a unos 30 Km.del monasterio. Más tarde fue sacada de allí y la llevaron a otros lugares, también seguros.

Plácido hizo un muy buen trabajo, porque tuvo que pasar por muchos lugares peligrosos. El cajón, donde llevaba a la Virgen, lo camufló con cosas que aparentaban ser parte de las pertenencias de un vendedor ambulante. Así pudo seguir con su objetivo.

Uno de los lugares donde estuvo escondida la imagen de la Virgen fue en Voralberg, en la frontera de Suiza, concretamente en San Geroldo donde había una capilla y una propiedad del Monasterio, en Austria. Allí quedó oculta más de un año.

Después que terminó la revolución francesa, en 1803, llevaron la Virgen Negra a su casa, es decir, al monasterio de Einsiedeln. Pero antes de ponerla a la vista, para la veneración de los piadosos peregrinos, se dieron cuenta que había que restaurarla. Para esto llamaron a un hombre experto sobre el tema llamado Juan Adán Futcher. Lo primero que le hizo este restaurador fue sacarle el hollín y limpiar las partes ennegrecidas, por causa del humo de las velas o lámparas que le habían encendido los peregrinos desde mucho tiempo atrás.

Luego de haberla limpiado, la Virgen quedó con el color natural de la madera, probablemente de tilo. Pero la imagen así restaurada, extrañó tanto a los piadosos cristianos que habían conocido la imagen oscura en sus peregrinaciones hacia ella, que los monjes de este monasterio de Einsiedeln, frente a la insistencia de los numerosos peregrinos, tuvieron que decirle a Juan que pintara de negro al Niño y a la Madre. Y así lo hizo. Desde entonces esta imagen fue llamada "LAVIRGEN NEGRA".

Es bueno recordar que muchas imágenes de la Virgen Negra veneradas en santuarios del mundo son de color negro, como las de Chenstokova en Polonia, la Morenita de Monstserrat. la Pilarica de Zaragoza, la de Puig en Francia, Aparecida en Brasil y tantas otras.

ORACIÓN:    Bajo tu amparo nos refugiamos, santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.

Amén.

 

Visita del Papa San Juan Pablo II al Camarín de la Virgen Negra en nuestro monasterio fundador, el Monasterio Benedictino de Einsiedeln – Suiza

 

Camarín de la Virgen Negra en el Monasterio Benedictino Santa María de Los Toldos - Argentina

 








 


 

 

 Vivir en estos tiempos


Qué difícil es vivir en éstas épocas! Quizás no somos conscientes de la hostilidad espiritual de estos tiempos, pero vivimos en un mundo que nos propone desviarnos en casi todo momento.

En los siglos pasados se vivía una vida, en promedio, mucho menos expuesta al pecado. Las noches, por ejemplo, empezaban temprano: la oscuridad reunía a las familias en sus hogares y las unía en un clima que propiciaba la paz espiritual, el diálogo familiar y la reflexión. La inexistencia de tecnología permitía un nivel de diálogo mucho más frecuente y sereno, ya que la falta del bombardeo de noticias que vivimos hoy en día centraba a las personas en su entorno inmediato, en su vida cotidiana. En el presente tenemos una conciencia de lo que ocurre en casi todo el mundo, mientras en el pasado sólo se sabía lo que acontecía en la ciudad o aldea propia, o a lo sumo lo que ocurría en el país, después de algunos meses de ocurridos los hechos. La mayoría de la información que recibimos actualmente no nos aporta nada, salvo turbación y angustia, y sin embargo ocupa un espacio tan grande que no nos deja lugar para meditar sobre lo esencial de nuestra vida, nos absorbe.

Qué difícil es encontrar a Dios cuando todo lo que recibimos carece de referencias a la vida espiritual. Se nota una tendencia muy fuerte a interpretar todo lo que ocurre desde un ángulo humano, desprovisto de Dios, haciendo del hombre el centro de todo lo que ocurre. Es como una fuerza de gravedad poderosa que atrae todo hacia sí, donde hablar de Dios o sentir a Dios es ir contra la corriente. Los niños y jóvenes en colegios y universidades, hombres y mujeres en sus ocupaciones cotidianas, todo tiende hacia una vida vacía de contenido. Se divulga la necesidad de vivir socialmente y “divertirse”, casi como un sello de felicidad, apartándonos de la búsqueda verdadera del crecimiento espiritual.

Por ello es importante tener una gran fortaleza de espíritu, saber que no debe uno dejarse atraer o engañar por esa propuesta tan generalizada y aceptada mansamente por la mayoría de la gente. En medio de tanta oscuridad, pequeños ejemplos de luz que luchan en contra de la corriente general son como faros que guían hacia la salida. Nunca sabremos en quienes produce efecto una palabra, un gesto, que muchas veces es mal entendido porque va en contra de lo que “el mundo” dice o propone. Pero no importa: lo debemos hacer igual, no hay que ser impaciente, hay que saber esperar, orar, obrar y callar. Si los resultados son visibles o invisibles a nosotros, si producen efecto o no, no somos nosotros quienes deben verlo. Dios todo lo sabe y todo lo ve, porque sabe lo que hay en los corazones. El juicio humano está casi siempre errado, salvo cuando se realiza desde un punto de vista superior, espiritual. Por ese motivo no hay que juzgar a los demás, sólo obrar con una intención recta y orar por justos motivos, pidiendo en todo momento que se haga la Voluntad de Dios, y no la nuestra.

Vivamos en este mundo, sabiendo que no somos de este mundo. Nuestro destino es de realeza, de Reino, de un Reino que no es de aquí, ya que estamos destinados al Reino de Cristo. Oremos por nuestra entrada a esa plenitud, esa beatitud que borra todo pensamiento o actitud vana. Seamos dignos miembros de la Iglesia de Cristo, humildes integrantes de un todo que está destinado a triunfar y reinar.

 



 


 

 

 

 
 
   
 
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